Naciendo en casa

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NUESTRO PARTO: Maia, Ariel y Matías (por Maia)

 

Nacimiento de Mati.

El Domingo 26 de Agosto por la tarde noche me doy una ducha y veo que perdí el tapón, la fecha era el 30 de Agosto, pero con Ari estábamos convencidos que nacía los primeros días de Septiembre, quizás como estrategia para que no empiece a ganarnos la ansiedad. Entonces veo el tapón, pero sigo pensando que pueden faltar muchos días aun, le escribo a las parteras para contarles y quedamos en ir manteniéndolas al tanto. Cenamos y nos vamos a dormir, a mitad de la noche me despierto con contracciones, yo ya venía con contracciones desde hacia unos diez días, pero iban y venían, estas que siento son un poquito más fuertes así que me quedo medio despierta atenta a lo que pasaba en la panza, de repente siento un ruidito dentro, como un “plop”, algo que no había sentido nunca, y una amiga me había contado cuando ella rompió bolsa de esta misma manera, con ese “ruidito”, así que bajé al baño y efectivamente había roto bolsa, veo que todo el líquido que cae es bien transparente y me quedo tranquila, subo lo despierto a Ari y le escribimos a las parteras, Mati estaba por llegar, me agarra una felicidad muy gigante.

Bajamos los dos y contamos por un ratito las contracciones, duraban 2 minutos y venían cada 3 minutos aprox., súper regulares, las parteras nos dicen que ya dejemos de cronometrarlas y que yo vaya buscando la mejor manera de transitarlas, a todo esto eran las 5.30 am. Nos dicen que salvo que las necesitemos antes tipo 8.30 estaban en casa. Estábamos los dos tranquilos y las contracciones no eran muy fuertes.

Ari me hace un té y empiezo a moverme y sonar en cada contracción, a veces la “o”, a veces una “a” o una “m”, pero era imposible atravesar una contracción sin hacer algún sonido y movimiento. Después de un par de hs las contracciones empiezan a ser más fuertes y Ari me llena la bañera con agua bien calentita, ni bien me meto me siento muchísimo mejor, estoy ahí y al rato llega Caro (partera).

Las hs que siguen voy entrando y saliendo de la bañera varias veces, cada vez las contracciones son más fuertes y seguidas y empiezo a sentir cansancio. Si bien la pelota fue mi mejor amiga el último tiempo del embarazo durante todo el día del parto no pude sentarme ni una vez en ningún lado, me resultaba imposible. Ari estaba atento a que necesitaba, yo caminaba, me movía, “bailaba”, me ponía en cuclillas o en cuatro patas y él me sostenía cuando venían las contracciones, aunque de a ratos yo no quisiera agarrarme de él necesitaba que se quede pegado a mí, solo estando ahí cerca. En un momento Caro me ayuda a vocalizar, a aflojar y soltar con la contracción y las paso con más tranquilidad. Ella se mantenía alejada y solo se acercaba cuando yo la llamaba o cuando ella veía que necesitaba ayuda, o para oír los latidos de Mati cada tanto, siento que su presencia fue exactamente de la manera que yo necesitaba, no me sentía ni invadida ni observada, pero saber que estaba ahí me daba la tranquilidad de que todo estaba yendo como debía, y que el dolor era el que tenía que ser.

En un momento le pregunto cuanto falta y me dice que ella no lo sabe, que cuando yo sienta que realmente no aguantaba más seguramente estábamos llegando al final, pero que ella me veía con un resto grande de energía, y si bien yo estaba cansada sabía que podía más, y me dice que si queremos hacemos un tacto para ver por donde andamos, le digo que sí, estaba con 5 cm de dilatación. Siguen pasando las contracciones entre adentro y fuera de la bañera, masajes y mimos de

Ari y Caro, tomando mucha agua y unas frutillas que me iba cortando Ari, hasta que llega un momento en que el dolor se hace realmente intenso, las contracciones son muy muy seguidas, me angustio y me siento agotada, siento una presión muy fuerte desde adentro, como si el ano fuera a estallar, el sonido que sale en cada contracción es cada vez más fuerte e incontrolable, en ese momento tenía miedo que faltaran muchas hs de eso, sentía que no iba a poder aguantar mucho tiempo más. Esta sensación dura un rato, la duración de cada momento era incomprensible en ese momento, mis sentidos y mi percepción de todo estaban en un estado único, toda la casa estaba sin luz porque yo lo había pedido, mis ojos se mantenían cerrados la mayor parte del tiempo, muy difícil describir ese estado.

Me sugieren ir a la ducha y eso hago, el agua como todas las veces me hacía sentir mucho mejor, yo estaba mucho más activa y después de un rato la llamo a Caro y le digo que no siento que Mati este más abajo, pero que tengo ganas de pujar, me ofrece hacer un tacto y cuando lo hace me dice que ya estamos con la dilatación completa, que siente la cabecita ya ahí abajo, es una cabecita peluda, yo me toco y es tan blandita que no me había dado cuenta que esa era la cabeza, me dice que cuando este lista empiece a pujar. No puedo creer que ya estábamos por verlo, me pongo a llorar y reír de la emoción y felicidad, nos abrazamos y besamos con Ari, y

Caro trae al baño el banquito de parto, en ese momento llega Ana, la otra partera.

Empiezo a pujar, yo sentada en el banquito, Ari atrás mío sosteniéndome y Caro y

Ana adelante viendo como venía todo. El dolor en este momento se transformó por completo, saber que ya faltaba tan poco y que ya lo iba a tener upa mío era como una gran anestesia del dolor, hasta que siento una quemazón/dolor muy fuerte, me dicen que es el aro de fuego y realmente entiendo por que se llama así, creía que se me iban a salir los ojos de la cara, en un pujo sale la cabecita por la mitad y en el que sigue termina de salir, el alivio después de la cabecita fue increíble, en uno o dos pujos mucho más fáciles ya sale todo el cuerpo, lo envuelven en una toalla e inmediatamente se viene a mi pecho, tenía los ojos súper abiertos y miraba todo alrededor, mirarlo a los ojos en ese primer instante fue el momento más maravilloso de mi vida, una sensación única que cuando la recuerdo la siento rodeada de magia, unos segundo después llora un poco y nos quedamos ahí sentados abrazados los tres. El lunes 27 de Agosto a las 15.50 hs nació Mati. Yo me sentía perfecta, no podía parar de mirar sus ojitos atentos.

Nos vamos al sillón para estar más cómodos y después de chupetear un rato se prende a la teta. Me insisten para que coma algo porque estaba pálida y Ari me trae un jugo, granola y tostadas con palta. Recién dos hs después llega el alumbramiento de la placenta, y una vez que sale Ari corta el cordón, mucho antes ya había dejado de latir. Ari agarra a upa a Mati y mientras Ana revisa a Mati, Caro me revisa a mí, me dice que solo hay dos mini desgarros, que se van a curar solos.

Mati pesó 3.520 kg y midió 50 cm. Después de un rato me ayudan a ir al baño y nos acompañan a la cama. Me costó hacer pis las primeras veces y ellas esperaron a que eso se resuelva y se vacíe bien la vejiga.

Ana y Caro se van y nos quedamos los tres en la cama. Ahí cenamos juntos y dormimos bien cerquita uno del otro.